
El presidente socialista de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, abogó por el fin del embargo económico de Estados Unidos contra Cuba en la Asamblea General de las Naciones Unidas.
El embargo se levantó en 2015 durante la administración izquierdista de Barack Obama. Sin embargo, en 2020, el presidente Donald Trump impuso nuevas sanciones a Cuba y acusó al país comunista de patrocinar el terrorismo.
Estas sanciones han obstaculizado la capacidad de Cuba para hacer negocios con otras naciones.
En la ONU, Lula declaró:
«Brasil continuará denunciando las acciones tomadas sin el apoyo de la Carta de las Naciones Unidas, como el embargo económico y financiero impuesto a Cuba y el intento de clasificar a este país como un estado patrocinador del terrorismo. Seguiremos siendo críticos con cualquier intento de dividir el mundo en esferas de influencia y reavivar la Guerra Fría».
La postura del socialista brasileño contrasta marcadamente con la posición conservadora del expresidente Jair Bolsonaro, que abogó por el aislamiento completo de Cuba y rechazó el comunismo.
Las relaciones de Brasil con Cuba se congelaron durante la administración conservadora Bolsonaro, que era proestadounidense y buscaba profundizar sus vínculos con los Estados Unidos como contrapunto a los globalistas.
Con la derrota de Bolsonaro en las elecciones, Lula da Silva ha vuelto al poder en Brasil y ahora tiene como objetivo promover el comunismo en América Latina con un vigor aún mayor, en asociación con Rusia y China.