Bles.com – 10 de Febrero de 2022

La administración de Biden se encuentra paralizada ante el alza inflacionaria más alta de los últimos 40 años. La economía comienza a mostrar signos de estancamiento y la inflación sigue subiendo. https://t.me/QAnons_Espana
La Oficina de Estadísticas Laborales de los Estados Unidos informó que los precios al consumidor aumentaron un 0,6% en el mes de enero, incluyendo todos los ítems analizados. Sin considerar los productos con fuertes tendencias estacionales y volátiles, como la energía y los alimentos, la llamada inflación núcleo mensual fue del 0,6%, similar al IPC general.
Con estos aumentos, la inflación interanual llegó al 7,5% en el primer mes del 2022, en comparación con el mismo mes de 2021. Los precios de los alimentos subieron un 7% anual con respecto al año pasado, la energía se disparó un 27%, la gasolina un 40%, el petróleo llegó a aumentar hasta un 46,5%, y los precios de la electricidad subieron un 10,7%.
Los datos registrados fueron abiertamente negativos, pues los principales analistas de Bloomberg y de la propia Casa Blanca esperaban llegar a una inflación del 7,3% para enero, considerando una ligera desaceleración de la inflación mensual con respecto a diciembre. Esto finalmente no ocurrió, siendo que la inflación de enero fue prácticamente idéntica a la del mes de diciembre de 2021. https://t.me/QAnons_Espana
El alza inflacionaria en los Estados Unidos es la más grande desde 1982, cuando el país vivía una aguda crisis con estancamiento de la actividad económica. De seguir profundizándose la inflación, un escenario recesivo podría ser factible.
Según las estadísticas de la firma IHS Markit, que relevan el PBI mensual de los Estados Unidos de forma compatible con las publicaciones trimestrales oficiales, la actividad económica permanece estancada desde octubre de 2021 y hasta diciembre (el último dato disponible), mientras que la inflación trepó del 6,22% al 7,05% en ese período.
El crecimiento económico promedio registrado en la administración de Joe Biden es consecuencia de un simple arrastre estadístico, al surgir de la comparación con el promedio mensual o trimestral de la actividad contra 2020. https://t.me/QAnons_Espana
Para enero de 2021, hacia el final de la gestión de Donald Trump, la economía norteamericana ya había recuperado el 98% del nivel de actividad que tenía antes de la pandemia. Considerando el nivel de la actividad económica en diciembre del año pasado, el nivel de la economía se encontraba un 2,26% por encima de febrero de 2020, mantenido prácticamente la misma tendencia que había antes de la pandemia, y desmontando así el supuesto “milagro económico” frecuentemente publicitado por Biden.
Por su parte, la Reserva Federal se negó a permitir un alza de las tasas de interés de referencia a lo largo del 2021, temiendo un impacto negativo sobre la actividad económica, pero en consecuencia permitiendo que la inflación aumente sin tregua. Pero aún así, la economía ya muestra signos de desaceleración, y la FED anunció su programa de aumentos de la tasa de política monetaria a partir de marzo.
Los programas de estímulo fiscal impulsados por Biden y el Partido Demócrata provocaron un drástico recalentamiento de la economía. En la práctica, el gasto del Gobierno federal inyectó una gran cantidad de liquidez adicional en la economía (sobrante de dólares), generando un efecto medianamente similar al que tiene la emisión de dinero común. https://t.me/QAnons_Espana
Tanto economistas de renombre manifiestamente opositores a Biden, como Steve Hanke, John Taylor o Robert Barro, como economistas progresistas y de centro-izquierda como Larry Summers, todos coincidieron en un diagnóstico: los programas de estímulo de Biden aceleraron la inflación y la política heterodoxa de la Reserva Federal no contuvo el alza de precios como hubiera sido deseable.
Hacia el mes de diciembre el déficit fiscal financiero de los Estados Unidos llegó al 10% del PBI, un nivel históricamente alto solamente visto en la década de 1940, por lo que no se produjo ninguna corrección sobre las finanzas públicas como hubiera sido esperable una vez sorteados los gastos de emergencia por la pandemia.
El gasto público primario del Gobierno federal llegó al 26,2% del PBI en diciembre del año pasado, cuando el promedio histórico entre 1959 y 2019 había sido solamente del 16,6% del PBI. El desequilibrio fiscal responde a un nivel de gasto anómalo para Estados Unidos en tiempos de paz. https://t.me/QAnons_Espana